Ella lo pudo hacer. Se recuperó de un golpe devastador que le propinó la vida. Salió a flote cuando otras mujeres se hubieran ahogado en lágrimas. Es difícil ser un vértice de un triángulo amoroso. Quizá del más famoso del mundo del cine de Hollywood.

Estamos hablando de la siempre bella Jennifer Aniston, quien en su última aparición en público, habló con ternura sobre la boda de su ex.

Y aunque la inquietante Angelina Jolie fuese la mujer que se interpuso en su matrimonio con Brad Pitt, la Aniston ya ha olvidado todo lo sucedido.

Hoy, viviendo un presente de amor y armonía junto a su pareja Justin Theroux, compañero inseparable, Jennifer se da tiempo para expresar su alegría por la noticia de que su ex y Angelina han anunciado su boda.

Aniston ya dejó atrás el capítulo más doloroso de su vida, según sus íntimos, que significó la separación con Brad. Él la dejó por Angelina cuando rodó con ella "Señor y Señora Smith".

Desde entonces han formado una familia que se agrandó con la llegada de sus hijos y la adopción de otros. Pero el galán siempre dio a conocer que deberían casarse.

Un amigo suyo ha declarado a la prensa que Jennifer tomó la noticia de la boda con calma, de hecho afrmó, la relación entre los tres es tan cordial que no le extrañaría nada que incluso la invitasen al casamiento.

Luego de vivir varios años de tensión y de alimentar con rumores las revistas del corazón, las tres partes involucradas en este tormentoso triángulo de amor y odio parecen que han encontrado su final feliz, que desembocará en el altar para Angelina y Brad.